
En política, utilizar expresiones para descalificar al adversario y repetirlas hasta la saciedad es bastante habitual. Y lo son porque siguen funcionando y dando su rédito a quienes las usan sin mayor argumentación que el repetir una mentira mil veces hasta que la gente crea que es verdad. No es nuevo: ya se vivió cuando la famosa pero inexistente pinza, o con lo de Venezuela y el chavismo, y ahora toca verlo a nivel estatal con el “llegar tarde”.
El Partido Popular es un experto en difundir bulos a través de los medios de comunicación conservadores (a los que, por cierto, les da unas buenas subvenciones desde sus responsabilidades de gobierno en distintas comunidades autónomas). Así, determinados mantras políticos terminan por calar no sólo en sus afiliados y electorado más fiel, sino, incluso, en buena parte de la población. Porque no hay nada como los acontecimientos trágicos, cuando las emociones son una olla a presión, cuando lo racional queda en segundo escalón, cuando resulta difícil digerir el dolor y las lágrimas, para difundir los bulos y mentiras y que esto se trague como un anzuelo.
Lo vienen haciendo en todas las desgracias acaecidas en los últimos años en los que España tiene un gobierno progresista. Lo hicieron llenando durante la pandemia las avenidas de Madrid con falsos ataúdes, porque aunque ellos no fueran los inventores de esa imagen macabra, bien que la difundieron a través de las redes sociales. Lo hicieron con la DANA, acusando al gobierno central de las irresponsabilidades que había cometido el ínclito Mazón al no asumir, aquel fatídico día, las decisiones oportunas y a tiempo.
Y por supuesto, ahora que arde España (como arden Grecia, Portugal y muchos países), no pierden la oportunidad para volverlo a hacer. Y aprovechando que la cosa está que arde, lanzan las irresponsabilidades de sus gobiernos autonómicos contra el gobierno central. Estos ataques se dirigen muy especialmente contra Pedro Sánchez, porque esta jauría humana sabe que, una vez eliminado y quitado de la escena política líderes como Pablo Iglesias (al que acosaron hasta la saciedad, incluso en las puertas de su casa), el trofeo a batir ahora es la cabeza política de Sánchez.
Ahora vuelven a inventarse que el gobierno de España ha llegado tarde, cuando todos los analistas políticos describen con total claridad que las competencias en materia de incendio las tienen las comunidades autónomas. Porque cuando el fuego se controla rápidamente, caso de Tarifa, los líderes del PP acaparan los noticiarios para apuntarse el tanto; pero, cuando por los motivos que sea la cosa empeora, ellos salen solamente para acusar al gobierno de España. Saben que en una España donde ellos han contribuido a sembrar tanto odio (fotos de Plaza de Colón), donde al adversario político se le ha puesto en el punto de mira para combatirlo no sólo con las ideas, sino especialmente con los bulos y las mentiras, no pueden dejar de aprovechar esta oportunidad más para intentar caldear el ambiente y meter fuego por todas partes. Quizás, por ello, se escuchan eslóganes como “las cabras al monte” o arremeter contra la agenda 2030… Cuando realmente la política de recortes en estos servicios por parte de los Gobiernos del PP con el apoyo de Vox es la verdadera causa de este drama. En este enlace se puede leer un artículo de opinión que ilustra lo que se dice: https://www.ultimahora.es/opinion/tribuna/2025/08/16/2450941/incendios-danas-desmantelando-publico.html
En definitiva, la derecha y la extrema derecha se ríen del cambio climático y, recortan en lo esencial, desmantelando los servicios públicos a los que se acusa de ser un gasto innecesario. Porque también anda por las redes un bulo que afirma que únicamente una mínima parte de la población española es productiva y que el resto come del trabajo de ellos. Un eslogan para acabar con lo público y una forma de justificar lo injustificable. Porque sin sanitarios, docentes, administrativos públicos, cuerpos de seguridad, bomberos, etc., esto no sería una sociedad y muchos de los que piensan así, sin estos servicios, no hubieran sido lo que son.
Y es que queda claro que muchas de las políticas conservadoras consistentes en desmantelar lo público y rebajar impuestos a los poderosos son, para el conjunto de la sociedad, jugar con fuego.
Totalmente de acuerdo, es lo que tiene meter la tijera en lo público y negar lo evidente, como el cambio climático, por mucho que lo reafirmen los científicos.