El 86% del terreno calcinado corresponde a matorral y áreas pedregosas, mientras que el resto se reparte entre pastizales y zonas de interfaz urbano-forestal.

Miembros del Plan Infoca visualizan desde una de las lomas de La Peña la superficie afectada por las llamas/TAD
Las primeras evaluaciones del incendio declarado el pasado martes en el Parque Natural de Los Alcornocales, en Tarifa, elevan a 283 las hectáreas afectadas, una cifra muy superior a las 11 calculadas en un inicio. Según las estimaciones provisionales del Plan Infoca, el 86% del terreno calcinado corresponde a matorral y áreas pedregosas, mientras que el resto se reparte entre pastizales y zonas de interfaz urbano-forestal.
El fuego, controlado desde las 22:15 horas del jueves pero aún no está considerado extinguido, ha dañado una zona de gran valor ambiental: el área está incluida en la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Zona de Especial Conservación (ZEC) de Los Alcornocales, que forman parte de la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo reconocida por la UNESCO, así como del Área Importante para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (IBA) nº 245 – Sierras del Bujeo, Ojén, del Niño y Blanquilla.
El origen del incendio se sitúa en la combustión de una autocaravana en el camping La Torre. Las llamas se propagaron con rapidez debido al viento de levante y a las altas temperaturas, forzando la evacuación de más de 1.500 personas y 5.000 vehículos en plena temporada turística. La situación obligó a la Junta de Andalucía a activar la fase operativa 1 del plan de emergencias y a interrumpir temporalmente la circulación en un tramo de la N-340 para facilitar el acceso de los medios de extinción.
En las labores para frenar el avance del fuego llegaron a participar 16 aeronaves y numerosos efectivos terrestres. Una vez estabilizado el miércoles por la tarde y desactivada la emergencia, los evacuados pudieron regresar. Sin embargo, los equipos del Plan Infoca continúan trabajando en la zona para rematar y enfriar puntos calientes con el fin de evitar reactivaciones.