
Juan A. Criado Atalaya, Orientador escolar jubilado/Doctor en Historia de la Educación y Educación Comparada
En el último pleno, la concejala del Partido Socialista (que suele llevar los asuntos educativos) interpeló al equipo de gobierno si, tras la reunión mantenida entre las AMPAS y la delegada territorial de Desarrollo Educativo, el PP y su socio de gobierno seguían manteniendo su apoyo a la moción unánimemente aprobada en pleno en la que se pedía un equipo de orientación para el municipio de Tarifa. Esta pregunta, evidentemente, procedía, ya que en esa reunión estuvieron el alcalde y la concejala de Educación y se saltaron un acuerdo de pleno al no defenderlo ante su jefa provincial.
Tanto la concejala como el alcalde volvieron a caer en la incongruencia, al manifestar que daban un voto de confianza a la propuesta de romper el término municipal de Tarifa, alegando que habrá más recursos. Nuevamente, la concejala socialista recordó que en esa reunión una persona técnica de la delegación de Cádiz dijo que no habría más recursos, por ejemplo, para atender al CPR Campiña de Tarifa y CEIP Divina Pastora. Posiblemente, como se vio tan acorralada la concejala de Educación, no tuvo mejor salida que espetarle: “¿Usted estuvo presente en esa reunión?”. Parecía que, con ello, intentaba invalidar la pregunta, volviendo a intentar argumentar que la decisión era técnica, cuando ya todo el mundo sabe que es política.
Como yo sí estuve en esa reunión, porque los padres y madres me pidieron que los acompañara, recordaré algunas de las reflexiones que se hicieron de por qué la decisión que el PP ha tomado es mala a priori.
Lo primero, es que, asombrosamente, la delegada no paraba de hablar de diagnóstico escolar en una visión de la orientación escolar superada hace décadas. Por ello, se insistió para que no se equivocaran: que un orientador u orientadora no realiza diagnósticos; lo que realiza son evaluaciones psicopedagógicas y dictámenes de escolarización, algo que debe estar imbricado en la vida del centro educativo.
La realidad es que la delegada y sus asesoras solamente trabajaron con números, no con criterios para mejorar la calidad educativa. Unos números que, básicamente, estaban centrados en las distancias kilométricas que tendrían que recorrer las personas que vayan a venir como orientadores desde Vejer o desde Algeciras. Su análisis era tan simplón que incluso obviaron que muchas veces desde Algeciras a Tarifa se puede tardar lo mismo que cuando se recorre una distancia superior o que encontrar aparcamiento en Tarifa a partir del mes de abril supone toda una epopeya.
Pero siendo este un tema (el de las distancias kilométricas) significativo, no es el más importante. Como se comentó, Tarifa es un microsistema educativo que contiene prácticamente toda la tipología de centros en que existe en el sistema educativo andaluz hasta los 12 años. Pues bien, si a esta diversidad unimos la importancia de los orientadores y orientadoras en múltiples aspectos de la vida de los colegios, surgen las siguientes preocupaciones para el curso 2025-26:
¿Se seguirá atendiendo a algunos centros quincenalmente? ¿Centros prioritarios de compensatoria seguirán con un solo día de atención? ¿Seguirán sin poder asistir los orientadores y orientadoras a las sesiones de coordinación que se realizan en horario de tarde en los colegios?
Cuando haya que evaluar a los alumnos de nuevo ingreso (tres años) que vienen de atención temprana, ¿quién lo hará, el EOE de Vejer o el de Algeciras?
Exactamente igual pasará con el tránsito del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo a la secundaria. En estos programas de trabajo, la figura del orientador u orientadora del EOE es más que importante para hacer un trasvase de información técnica a los orientadores y orientadoras de los institutos en relación a las características del alumnado, las evaluaciones que tiene y complementar la información detallada que ya dan los tutores y tutoras, la multiplicidad de profesionales dificultará la coordinación.
No menos importante se nos antoja la presencia, como coordinador en el equipo técnico municipal de absentismo, del orientador u orientadora del EOE. ¿Quién ocupará el de Algeciras, el de Vejer? Obviamente, la visión que se tenga sobre el absentismo en el término municipal y la coordinación esencial con los servicios municipales (servicios sociales y la policía local) sufrirán un gran lastre porque, cuanto más se disperse el número de profesionales que intervienen, mayor dificultad tendrá la coordinación.
Pero, exactamente igual, podríamos hablar de otros ámbitos o servicios a los que hay que ofrecer coordinación también. Nos referimos, concretamente, a los servicios médicos, y muy especialmente a la unidad de salud mental infantil y juvenil (USMIJ), a la que acuden alumnos y alumnas con problemas de conducta y otros trastornos y con la cual se debe mantener una estrecha relación para coordinar las intervenciones que se hacen desde el plano clínico con las educativas.
Y así otras muchas cuestiones, porque un EOE en Tarifa no sólo supone que haya menos kilometrajes de desplazamiento; sobre todo, supone que los profesionales centren toda su energía en el término municipal, conozcan globalmente la realidad educativa del municipio, intervengan con una visión sistémica de los problemas que pueden tener los centros educativos y, por supuesto, se tenga presente que la intervención del EOE es una intervención educativa y no clínica, donde la prevención es tan importante como la evaluación.
Ninguna de estas cuestiones fue rebatida ni por la delegada ni por los técnicos, quizás porque realmente no tenían argumentos para justificar la división del término municipal de Tarifa entre dos equipos y múltiples profesionales de la orientación que restará calidad (no por falta de implicación, sino por dificultades de coordinación).
Yo sí estuve en esa reunión. Y volveré a estar si los padres y madres me lo solicitan, defendiendo una escuela pública inclusiva con los recursos necesarios para el siglo XXI. Ya hice estas reclamaciones profesionalmente por los conductos reglamentarios cuando trabajaba, ya lo hice como miembro del consejo escolar municipal en representación del sindicato Comisiones Obreras, elaborando los informes que luego se elevaban a pleno y se llevaban a la administración superior o recogiendo firmas en los centros educativos para avalar estas peticiones. Ahora, jubilado, podría estar mirando para otra parte, pero seguiré peleando por esta y otras reclamaciones en defensa de la escuela pública mientras tenga un ápice de energía. Por cierto, seguro que no sucederá lo mismo con la delegada ya dimitida, la cual mostraba no solamente un desconocimiento de lo que se hablaba, sino lo que es peor: una falta de sensibilidad por los temas, una actitud política de considerar a la gente como meros números.
Al gobierno local del PP sólo le queda, si van a dar un voto de confianza a la propuesta de la administración educativa, llevar esa misma propuesta a pleno y aprobarla y dejar de tener el compromiso de defender un EOE para Tarifa. Con ello, se superaría la disonancia de decir que defiende lo que pide la comunidad educativa, pero, por otra parte, dar la espalda a lo que Tarifa necesita.