“¡Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario!”: Una verdad incómoda para el que apenas manda

La célebre frase de la película ‘Amanece que no es poco’, un pilar del cine español y del humor absurdo, resuena con una ironía desoladora en la realidad política de nuestro municipio. “¡alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario!”, exclama un personaje, reconociendo la imperiosa necesidad de una figura que, por su posición, debería ser el epicentro de la toma de decisiones, la voz principal en el coro de voluntades políticas. Sin embargo, observando la gestión de nuestro actual alcalde, la verdad se retuerce: aquí, parece que el alcalde es el más contingente de todos, un elemento más en la ecuación, y lo que es peor, uno que apenas manda.

Un alcalde que manda poco es la imagen recurrente en nuestro Ayuntamiento, sobre todo en los plenos municipales, los cuales se han convertido en un campo de batalla dialéctico, donde la cortesía brilla por su ausencia y el debate constructivo se ahoga entre interrupciones y descalificaciones. Y, en el centro de esta cacofonía, una figura que, lejos de imponer orden, parece observar impasible o, peor aún, consentir tácitamente el desorden.

La función del alcalde va más allá de presidir las sesiones; es el garante del respeto, la coherencia y la capacidad de llegar a acuerdos. Sin embargo, la realidad que vivimos dista mucho de este ideal. Las continuas interrupciones, los comentarios fuera de lugar y la falta de decoro se han convertido en la norma, permitiendo que la atmósfera de los plenos sea improductiva y, a menudo, vergonzosa.

Pero la crítica no se limita a la gestión del orden. Lo que resulta aún más alarmante es la evidente sumisión del alcalde a los designios de su socio de gobierno minoritario. Una y otra vez, presenciamos cómo las meteduras de pata, las decisiones cuestionables o incluso las imposiciones de la fuerza de gobierno minoritaria son recibidas con un silencio cómplice o un asentimiento que, para muchos, es incluso más grave que una confrontación abierta.

Queriendo o sin querer la imagen que se proyecta es la de un líder popular que se pliega a los caprichos de su socio minoritario de gobierno, permitiendo que la agenda política y las decisiones cruciales estén dictadas por una pequeña parte que día tras día lo someten a un pulso, en detrimento de la voluntad general de la ciudadanía, mermando su capacidad de liderazgo.

¿Igual es pura estrategia política por parte de su socio menor para socavar sus fuerzas y reivindicarse como la nueva derecha?, como hizo anteriormente el PA, ULT o Cs.

En realidad, son los mismos y las mismas personas que dependiendo de sus intereses personales cambian de nombre su partido, aunque mantienen las mismas políticas y líneas directivas.

Esta actitud de un alcalde lejos de ser un ejemplo de pragmatismo, denota una profunda cobardía política. Una cobardía que se hace aún más patente cuando recordamos la oferta explícita del Partido Socialista Obrero Español (PSOE): gobernar en minoría, tras los continuos escándalos y noticias de culpar de todos los males al funcionariado, generando un mal clima en la administración.

El PSOE dijo bastante claro que le brindará sus apoyos sin titubear en todos los acuerdos que sean beneficiosos para Tarifa asegurando públicamente que no presentaría, bajo ningún concepto, una moción de censura y le permitiría gobernar en minoría. Un ejercicio de responsabilidad ante tanto desaguisado continuo.

Una oportunidad de oro para demostrar liderazgo, capacidad de diálogo y, sobre todo, de situar los intereses del municipio por encima de las alianzas partidistas y alejar los intereses tan continuos especulativos de constructoras privadas que copan todas las noticias vergonzantes de este ayuntamiento.

Sin embargo, el alcalde ha optado por mantener un statu quo que lo mantiene en una posición de clara debilidad y dependencia. Esta decisión es una demostración de que el miedo a asumir las riendas en solitario, es más fuerte que la ambición de gobernar con plena autonomía y visión de futuro para Tarifa o lo que es peor… no sabe y no entiende o simplemente veremos la ruptura del pacto un año antes de finalizar mandato. Ahí buscarán cualquier excusa y ocurrirá cuando a “Nuevos Aires” le interese políticamente. Será entonces, y solo entonces, cuando vean una oportunidad de capitalizar el desgaste de su socio mayoritario y presentarse como la alternativa salvadora, deshaciendo el acuerdo y llevándose por delante al Partido Popular.

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Anita
Anita
Visitante
1 año

Vanesa, la has clavao. Este alcalde como en la ilustración de tú opinión es una auténtica marioneta cuyos hilos sostiene NAT, o el super-teniente de alcalde que debe ser un encantador de serpientes y que junto al super-arquitecto forman la pareja perfecta para el teapicheo urbanistico, que dicho de otro modo es la única vía que tienen los corruptos de coger mordida. Los demás ni pinchan ni cortan, se limitan a ver el espectáculo. Me da a mí que nunca en la historia de Tarifa hemos tenido un equipo de gobierno del PP tan incapaz, inepto e irresponsable con el futuro del pueblo y del partido.
No es que el PSOE sea excelente, no, al menos tienen más gente preparada tanto en política como educada y coherente, y eso se ve en los llenos. ¿La gestión de unos y otros?, siempre la misma, cojeando pero es normal con un término tan amplio y tan pocos medios. Lo que no es normal son las iniciativas urbanísticas encaminadas al pelotazo, el malestar que se está creando en el funcionariado que hará mella y crónica, las mentiras que lanzan sin perjuicio alguno como si fuesemos niños chicos. En fin, que como alguien no ponga coto a esta trayectoria terminaremos mal, muy mal. Y los que han de poner coto, son los ediles del PP. Un poco de dignidad por favor, coger el toro por los cuernos que la mayoría de la ciudadanía os voto a vosotros para que gobernarais vosotros, no un tercero que va de paso y poco le importa el bien común.