Desde la atalaya: Un pleno de números.

Ayer jueves se celebró el pleno ordinario, su duración fue de casi 6 horas. Abarcar todos los temas tratados no es objetivo de este artículo de opinión. Podemos siempre acudir al canal de YouTube de RTTARIFA, donde se puede ver íntegro.

Un pleno de números, y, con ello, nos referimos no sólo a las cuestiones económicas y financieras que rondaron el orden del día, sino también a la puesta en escena de determinados cargos públicos que parecen empeñados en distorsionar el debate político montando un número pueril.

Y es que el pleno empezó con dar cuenta de la liquidación presupuestaria del ejercicio anterior, lo que para el Partido Socialista ha sido muy buena, congratulándose de que se continúe con el cumplimiento de objetivos de estabilidad y regla de gastos. El portavoz del PSOE aprovechó para recordar que el alcalde quiso pasar de puntillas por este asunto y, también, quiso correr un tupido velo sobre la dación de cuenta de los acuerdos adoptados contrarios a los reparos realizados por intervención, que, según dijo, supone que en torno a 690.000 euros que se han gastado no han tenido control de la intervención.

Y entonces volvió a salir el eterno debate: ¿ayuntamiento endeudado o ayuntamiento que tiene que pagar un crédito? Y es que, el equipo de gobierno PP-NAT se emplea una y otra vez en confundir a la ciudadanía y lanzan cada vez que pueden comentarios infundados contra lo que, sin duda, fue la mayor acción política de la última década. Nos referimos al plan de ajuste 2017-28. Un plan que vino precedido y, a la vez, fue sostén de la moción de censura para apartar del poder al único alcalde condenado en la democracia y que tenía en un estado de gravísimo riesgo a la hacienda municipal. En este asunto se antoja que lo importante es que tres partidos políticos (donde había serias diferencias como PSOE, Izquierda Unida y PA) fueron capaces de consensuar un plan de ajuste que ha servido para que en estos años la economía y la hacienda local haya mejorado sustancialmente, garantizando las nóminas y pagos.

Debería quedar claro ya de una vez que no es lo mismo tener un crédito al que se paga en tiempo y forma que tener una deuda. La distinción es simple y sólo consultarlo en Internet quitaría las dudas, porque sólo si “utilizas ese crédito y no pagas, entonces generas una deuda”.

Y hablando de números, no deja de sorprender algunas de las formas que tienen, sobre todo, algunos concejales y concejalas del equipo de gobierno, a la hora de contestar a las preguntas, mociones o aportaciones de los grupos de la oposición.

 

Del portavoz de Nuevos Aires y sus salidas de tono (nada nuevo bajo el sol), un discurso cortoplacista, perdonando la vida a los demás pero tachándolos de ignorantes. Un discurso que se erige en el conocedor de todo y que no se pone más medallas porque se caería del peso y sigue empeñado en hacernos creer en sus fantasmagóricas 400 viviendas, ignorando que él prioriza lo de Gran Parcela y no tanto el problema de la vivienda accesible.

Y en esa misma dirección, algunas concejalas erigidas como quien no quiere la cosa en “Agustinas de Aragón” disparan sus bocanadas sofísticas sin ningún control, alegando siempre las mismas simplezas. El manoseado argumento de “nosotros sólo llevamos dos años y ustedes en ocho no hicieron nada” puede que algún día tenga respuesta. Quizás, si ello se produce, el pleno municipal, en vez de durar 6 horas, dure 12, porque se incite a que el PSOE y Ganar Tarifa (que también gobernó en parte de esos 8 años) enumeren otras muchas cosas que se hicieron y recuerden que hubo dos años donde la pandemia del COVID puso patas arriba toda la vida y afectó al día a día de las administraciones locales.

No menos curioso es cuando una concejala no se posiciona en el pleno sobre un asunto que afecta a su delegación. Concretamente, que no se diga si se está a favor o en contra sobre la intención del PP de la Junta de dividir el término municipal de Tarifa para que sea atendido por dos equipos de orientación distintos. Una medida que, a todas luces, es una temeridad y una falta de respeto. Los concejales y concejalas se deben a los votos de la gente de Tarifa y los del gobierno deberían ser los primeros en salir a defender lo que de manera justa piden las asociaciones de padres y madres y la comunidad educativa en general.

Pero, sin duda, el número más apoteósico de este pleno es ver la puesta en escena del gobierno local, que, como si no hubiese pasado nada, entre ellos escenifican una unidad de trabajo. Hay que tener una piel muy dura y muy pocos escrúpulos para, después de que te llamen cobarde y digan que “sólo les importa ir a eventos y las fotos”, sentarte como si tal cosa. Eso sí: en pleno, se siguen dirigiendo a la primera autoridad con la fórmula “con la venia”, que queda muy rimbombante y formal, aunque descontextualizado.