Desde la atalaya: va de atún

 

La campaña almadrabera de este año está teniendo un mayor eco en los medios de comunicación que lo que es de costumbre. Los atunes pasan por el Estrecho, nuevamente (como lo vienen haciendo desde la noche de los tiempos), para desovar en el Mediterráneo. En este recorrido las costas andaluzas desde tiempo inmemorial han gozado de su pesca. Baelo Claudia llegó a tener moneda propia y su garum y salazones rendían a los paladares más selectos del imperio romano. También sabemos que a Guzmán el Bueno la defensa de Tarifa le propició para la casa de Medina Sidonia las pesquerías de almadrabas de Zahara y Conil, que las explotaron durante siglos. En época contemporánea fue el Consorcio Nacional Almadrabero quien explotó estas pesquerías y, tras su desaparición, las empresas actuales se harían con las concesiones administrativas para el calado de estas artes. Y así año tras año.

Sin embargo, este año la actividad de este sector se ha hecho más presente si cabe por varios motivos. El primero de ellos es la alarma sembrada en torno a la huelga de los inspectores marítimos y cómo esta podría repercutir en el desarrollo de la campaña de las almadrabas. Al parecer, y aunque el conflicto continúa, la situación no ha sido tan trágica como las alcaldías de los pueblos con almadrabas en sus costas hacían presagiar, y que nuevamente actuaron más como grupos de oposición al gobierno progresista de España que como representantes de sus vecinos y vecinas.

Nuevamente, se realizan las “levantas” y se ve el ir y venir de los faluchos y las lanchas a la zona de pesca. Nuevamente, los barcos japoneses siguen llenando día a día sus bodegas con los mejores especímenes seleccionados por ellos mismos para ser consumidos en el mercado nipón. Estas pesquerías no realizan las operaciones de venta en lonja, sino que se hacen directamente en la mar de unos barcos a otros, o bien llevándolo a los túneles de congelado de las propias empresas. No sabemos muy bien el motivo de esta situación, pero nos parece totalmente irracional que un pescador, que un humilde pescador artesanal, tenga que pasar sus capturas por lonja y otros no lo tengan que hacer. Alguna explicación habrá.

En segundo lugar, este diario digital se hizo eco de la denuncia del Comité de empresa de Almadrabas de España SA en la que acusaban a la patronal de no cumplir con el convenio colectivo. Al parecer, y siempre según las fuentes sindicales, puesto que la versión de la empresa no ha podido ser recogida por este diario ni por ningún otro, no se está abonando “una cláusula que afecta al pago de un plus de captura de pesca” a aquellos trabajadores que por su baja temporal laboral no estaban saliendo a faenar. Para los representantes sindicales esta política es un poco ridícula, pues estos complementos no suponen ningún esfuerzo para una empresa súper rentable; pero, sin embargo, sí son de una buena ayuda a la familia de los trabajadores que las reciben.

Que las almadrabas son un patrimonio cultural y una fuente de riqueza, no hay quien lo dude. Hace años, en un pueblo vecino, se acuñó el término de “oro rojo”. Con él se señalaba los beneficios de esta actividad económica y las líneas de trabajo para mantener una cultura milenaria.

Cabe recordar que el trabajo en las almadrabas era, hace décadas, ocupado por la gente de poniente (sobre todo de Isla Cristina) que aportaba la mayor parte de la mano de obra no cualificada. Los capitanes y técnicos en el calado de estas artes eran del Levante y más concretamente de Benidorm. Muy poca gente del pueblo trabajaba en ellas. Poco a poco, las mejoras laborales y un trabajo duro, pero más seguro que otras pesquerías, hicieron que fuese deseado por gente de Tarifa.

Sin embargo, se antoja que de los pueblos con almadrabas quizás sea en Tarifa en el que menos repercute esta actividad. Otros incluso tienen tiendas de la propia empresa donde se puede comprar el producto en temporada, o en ellos se fabrican conservas y salazones de la misma marca. Son datos o detalles que muestran que Tarifa pierde fuelle en este sector a favor de otros municipios. Y encima, este año no tenemos ni ruta del atún.