
Vista desde la atalaya, la actualidad adquiere otra perspectiva. Lo ocurrido en las últimas semanas deja entrever con claridad cuál será el clima político que acompañará el tramo final del mandato.
Llaman especialmente la atención tres cuestiones. La primera es la aprobación, por la vía de urgencia, de asuntos urbanísticos de enorme trascendencia para el municipio. Los grupos de la oposición lo dejaron meridianamente claro en el último pleno extraordinario: con esos acuerdos ganan unos pocos y pierde el conjunto del pueblo de Tarifa. El mandato de cuatro años entra en su recta final y da la impresión de que ha llegado el momento de saldar determinadas promesas o compromisos adquiridos.
La segunda cuestión es la actitud política del alcalde y de su equipo ante cualquier propuesta o nota de prensa de los grupos municipales que no forman parte del gobierno, especialmente del Partido Socialista. La reciente nota emitida por esta formación sobre el colapso circulatorio constituye un ejemplo ilustrativo de la forma en que actúa el actual gobierno municipal. El comunicado apostaba por la coordinación entre las distintas administraciones para ofrecer soluciones a un problema que afecta a toda la ciudadanía. En ningún momento centraba sus críticas en la actuación del Ayuntamiento ni atribuía responsabilidades directas al gobierno municipal.
Sin embargo, la reacción del alcalde fue inmediata y especialmente beligerante. Lejos de explicar qué actuaciones había desarrollado el Ayuntamiento para afrontar la situación, optó por convertir la respuesta institucional en un ataque político dirigido contra el PSOE. De ese modo consiguió desplazar el debate desde la gestión del problema hacia la confrontación partidista, situando la discusión en un terreno mucho más favorable para sus intereses.
Y, sin embargo, en esta ocasión existían argumentos suficientes para haber formulado una crítica mucho más directa. La ordenación del tráfico en el interior del pueblo constituye una competencia esencialmente municipal. Además, algunos miembros del actual equipo de gobierno han reivindicado reiteradamente durante los últimos años su experiencia y sus conocimientos en materias relacionadas con la Policía Local, la movilidad y la seguridad ciudadana. Precisamente por ello, resulta razonable exigirles un mayor grado de responsabilidad cuando se producen situaciones que afectan directamente a esas áreas de gestión.
La administración local disponía de información suficiente para prever un escenario de elevada complejidad durante ese fin de semana. Coincidían, al menos, cuatro circunstancias perfectamente identificables: la Operación Paso del Estrecho, el inicio de las vacaciones de agosto, la coincidencia con un fin de semana —cuando el movimiento turístico en Tarifa alcanza sus mayores niveles— y unas condiciones meteorológicas muy favorables que atrajeron a miles de usuarios de las playas, principalmente procedentes del Campo de Gibraltar.
Pese a ello, el resultado fue un auténtico caos circulatorio. Lo más llamativo es que en otros acontecimientos de gran relevancia sí se han aplicado planes de movilidad que han demostrado su eficacia. Sirva como ejemplo el dispositivo organizado con motivo de la Magna.
Así pues, parece que cualquier propuesta de la oposición, por conciliadora que sea, será interpretada como un ataque político, desviando la atención mediante argumentos tan infundados como interesados.
Por último, también llaman especialmente la atención los ataques personales dirigidos contra el portavoz socialista. Cabe pensar que obedecen a la posibilidad de que vuelva a ser candidato en las próximas elecciones municipales y de que pueda aspirar con opciones reales a la Alcaldía.
Estas descalificaciones ya se han producido en los plenos municipales, aunque cada vez resultan menos eficaces. No en vano, el actual equipo de gobierno lleva ya tres años al frente del Ayuntamiento y ha dispuesto de tiempo suficiente para demostrar su capacidad de gestión.
Ahora esos ataques se trasladan también a las redes sociales, donde proliferan mensajes de odio en los que la crítica política ha sido sustituida por el ataque personal. Se llega incluso a cuestionar la capacidad profesional del portavoz socialista y, con ello, la de todas aquellas personas que desempeñan profesiones cuyo esfuerzo no siempre es físico. Se confunde, de forma interesada, el trabajo físico con el valor del trabajo. Estos comentarios despectivos no solo difícilmente calan entre quienes conocen a Paco Ruiz y su trayectoria profesional, sino que además suponen una descalificación hacia miles de profesionales: personal sanitario, docente, administrativo, informático y de tantos otros ámbitos cuya aportación resulta imprescindible para el funcionamiento de nuestra sociedad.
En realidad, estos ataques no se dirigen únicamente contra una persona, sino contra lo que representa: el liderazgo de un proyecto político que puede volver a la alcaldía. No es una estrategia nueva. Forma parte de una manera de hacer política basada en la descalificación personal y en la agitación de determinados sectores para desviar la atención de los problemas reales. Como dice el refrán, algunos se afanan en ver la paja en el ojo ajeno mientras ignoran la viga en el propio.
De pena suprema ver la incapacidad de gobernar por sí mismo que tiene este alcalde, no hay más que ver cómo acude con la mirada a Benítez cuando se le pregunta por algo. Es una mera marioneta a los pies de NUEVOS AIRES y del primer arquitecto o grupo Q, que para el caso es lo mismo. Y lo peor de todo es que el resto de concejales del PP, están permitiendo el descalabro político del partido, pues NAT, ya hace tiempo que rema para sí.
Hoy estuve en la Oficina Técnica y es un poema. No había más que 2 funcionarios de un total de 5 que debe haber, será por las vacaciones, pero 2 ??. Esta era la remodelación que anunciaba con bombo y platillos NAT, y lo que ha conseguido es mermar el servicio. El Ingeniero de baja, el arquitecto técnico de baja, la jurídico de sanciones se movió a urbanismo y no han puesto a nadie. El ambiente laboral es pésimo, son políticos tóxicos para el funcionariado, no mejoran nada, destruyen allá por donde actúan. Iros ya de una vez mancha de ineptos.