Juan Manuel Marcos
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19/04/16

El caso de los papeles perdidos

Por Juan Manuel Marcos

Surge la duda de cuándo, para qué y por qué Juan Andrés los entrega una vez cumplido el plazo del mandato judicial de presentarlo en el juzgado

arenaexcavadora
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El caso de los papeles perdidos

 

 

 

Intencionadamente titulo este artículo como si se tratara de un relato policíaco, ya que el asunto al que voy a referirme posee cierta dosis de intriga, aunque el hecho en cuestión más que de la policía es de juzgado de guardia.

 

El incidente al que aludo es el de la desaparición de las dependencias municipales del expediente de la presunta venta de la arena de la duna de Paloma, del que se ha dado amplia información en este diario durante los últimos días. A modo de recordatorio simplemente reseñar que el anterior alcalde Juan Andrés Gil, actualmente condenado por prevaricación, retiró de los archivos de la Oficina Técnica municipal donde se custodiaba el mencionado expediente, y que no devolvió hasta varios años después, una vez cumplido el plazo del requerimiento judicial hecho al Ayuntamiento para que lo presentara en el juzgado como prueba de la causa que éste promueve por presunta venta ilegal de la arena de la duna, apropiación de bienes públicos, falsificación de documento público y otros delitos que puedan derivarse de esa investigación.

 

A mí como a muchos tarifeños este hecho me suscita algunos interrogantes a los que voy a intentar responder o al menos dar una explicación plausible. La primera cuestión que me planteo es saber cuándo pide el expediente Juan Andrés. De acuerdo con los datos que constan en el Ayuntamiento, fue en el mes septiembre de 2012 cuando lo reclama. Creo recordar que fue en esta época en la que la Guardia Civil responsable del control del puesto fronterizo de la Línea con Gibraltar denuncia el paso irregular de camiones cargados de arena hacia el Peñón, lo que da una posible explicación del cuándo.

 

Acto seguido surge la duda de para qué quería el citado documento en su poder. Tal vez fue para su estudio, mas por el tiempo que tarda en devolverlo, tres años y medio, ha debido de ser un estudio concienzudo y profundo; o quizás se debiera a un intento de completarlo y hacerlo más voluminoso, pero no se tienen noticias de que tal cosa haya sucedido, simplemente igual lo pidió para cubrir un hueco en alguna estantería de su casa, algo totalmente natural y lógico.

 

Y por qué lo entrega una vez cumplido el plazo del mandato judicial de presentarlo en el juzgado. Esta circunstancia tiene toda la apariencia de parecerse a un burdo intento de ocultar posibles pruebas incriminatorias, lo que en su caso supondría la comisión de un presunto delito de “infidelidad de la custodia de documentos”, según se recoge en el artículo 413 del Código Penal; o sencillamente se trata de un caso de amnesia temporal que afecta únicamente al área cerebral reguladora de la devolución de documentos, o acaso sólo sea un pequeño despiste sin intención alguna.

 

Otra cuestión importante, y en esta no ironizaré, es, cómo puede alguien sacar un expediente del Consistorio y mantenerlo durante tanto tiempo en su poder a costa de una posible manipulación, deterioro o destrucción del mismo sin que nadie lo detecte, cuando en el Ayuntamiento hay funcionarios responsables del archivo y custodia de la documentación oficial para que tal hecho no se produzca impunemente o pase desapercibido. En este punto creo que debería abrirse una investigación seria y completa, máxime cuando no se trata de un caso aislado según las últimas noticias, y depurar las responsabilidades que hubiera lugar poniendo los hechos en mano de los jueces.

 

En cuanto a los papeles perdidos del título no sólo se trata de los documentos oficiales retenidos por Gil, también quería hablar de las continuadas pérdidas de papeles, ahora en el sentido figurado del término, protagonizadas por éste personaje, pero que dada la extensión del tema, prefiero dejarlo para otra ocasión.

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