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03/11/20

Cantar, bailar, hacer música en mi pueblo una tarea complicada en los tiempos que corren

"Ahora más unidos que nunca"

José María Muñoz Manso

Director del Conservatorio Profesional de Música “Muñoz Molleda” de La Línea de la Concepción

Director de la Banda Municipal de Tarifa Asociación Musical “Pintor Manuel Reiné”

Director del Coro de Cámara Ars Moriendi

Director de la Coral y Rondalla de Tarifa

Cantar, bailar, hacer música en mi pueblo una tarea complicada en los tiempos que corren

 

Dice el refranero que “el que canta sus males espanta”, sin embargo, parece que el virus que anda a sus anchas a lo largo y ancho de nuestro planeta, acabe por robarnos el tesoro más preciado de cuantos nos alimenta el alma, la Música.

 

En los últimos meses, y concretamente en Tarifa, la música y la vida cultural se apagó, se marchitó de una manera silenciosa y mustia como una flor al final de su existencia.

 

Desde el final del confinamiento, las agrupaciones musicales de nuestro pueblo intentaron reponerse a una situación novedosa y extraña: reanudando sus ensayos, adaptándose a un nuevo escenario con los máximos cuidados y reinventando distintas fórmulas para conseguir recuperar a sus almas, personas ya tocadas por el desánimo y , en ocasiones, por el miedo, reduciendo plantillas en los ensayos con la obsesión de la limpieza y las medidas de seguridad, todo con el objetivo de que no se apague la luz de la música en Tarifa, un lugar de tradición musical, de mayores, jóvenes y pequeños, con cientos de músicos aficionados y profesionales que se desviven por mantener esa llama. Para mí, servicio esencial al igual que tantos, pero me apena que no sea percibido así también por otros. En otras ciudades, Comunidades y, como no, en otros países, lo tienen mucho más claro que nosotros.

 

Está más que demostrado los beneficios que provocan en las personas la práctica habitual de la música. Cantar, tocar, bailar y escuchar música tiene multitud de efectos beneficiosos para la salud, tanto en lo emocional como en lo físico. La música sana, es terapia y nos ayuda a superar y a llevar mejor estos tristes momentos. En definitiva, la música es medicina, para el alma y para el espíritu. Pero lo más importante de sus beneficios son las relaciones sociales que son para toda la vida.

 

Son muchas, nos sorprendería si las contabilizáramos, las personas que de una u otra manera participan de la música y el arte en este pueblo, no es necesario enumerar las agrupaciones ni las personas que se dedican a este maravilloso mundo, la lista sería interminable, un sin fin de almas a los que se les ha arrancado un trozo de su corazón, a los que se les está castrando el núcleo más íntimo de su ser y de su intelecto, la creatividad. A un sector a los que en ningún momento se les ha tenido en cuenta, todo lo contrario, nos hemos encontrado con una puerta, la puerta física de nuestros espacios, cerrada en nuestras narices.

 

Desde el Ayuntamiento nos han exigido protocolos para al día siguiente encontrarnos con noticias en redes sociales de que la posibilidad de arrancar era un simple sueño. Se nos ha señalado como el gremio que más peligro ejerce sobre la sociedad, el virus es selectivo, pero lo que desconocía es que fuese para la música, el arte y la cultura en general.

 

Algunas agrupaciones se han tenido que refugiar bajo el techo de la Iglesia para poder seguir cantando, o la Escuela de la Banda de Música, en un descampado junto a la piscina para intentar asegurar cierto futuro, aunque incierto, para la Agrupación. Otras, han caído en el desánimo…

 

Esta carta puede parecer frívola, pero dirijo un centro musical de la Junta de Andalucía con cerca de 500 alumnos y la música y la formación del alumnado continúa, no entiendo como en Tarifa se está dejando morir y se está dejando tirada en la cuneta a las distintas asociaciones musicales que tienen como lugar de ensayos los espacios municipales.

 

Frente al alarmismo irresponsable de muchos, reivindicamos la vuelta a los ensayos con garantías. Al virus respeto y mucho, pero no miedo y paralización. Si el pasado fin de semana ha habido representación teatral, incluso formación para los aficionados del teatro a través de cursos intensivos con éxito de público en las instalaciones públicas, pues así se ha publicitado con las alegrías de la delegación competente, y sin hablar de un puente de octubre o un desenfadado verano que todos vivimos con estupor, ¿por qué las asociaciones musicales tarifeñas y los profesionales de la música o la danza en general no?

 

El movimiento musical y artístico en Tarifa es grande y vivo, pero se está consumiendo y apenas le queda un halo de aliento.

 

Hago un llamamiento a nuestra administración más cercana, a nuestro Ayuntamiento, para que se salve esta situación, para que apoyen nuestra actividad, para que no se criminalice el hecho de hacer música, para que estas agrupaciones y esos músicos sigan alegrándonos el alma en estos tiempos tan difíciles consiguiendo abstraernos y olvidarnos por un momento del desastre en el que estamos metido. Que faciliten al fin y al cabo el uso de las instalaciones en las condiciones óptimas para nuestras agrupaciones.

 

Dejemos que tantas generaciones, mayores y pequeños, puedan seguir disfrutando y sanando con la música y protejamos este bien preciado que toda sociedad ansía con llegar a tener.

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