00:07 h. Jueves, 25 de Abril de 2019

Tarifa se adentra en La Pasión con prólogo de Palmas y sobriedad de Medinaceli y Esperanza

La Virgen de la Soledad, procesionó su sobria y enlutada figura la pasada noche de Sábado de Pasión, ya que aún no está constituida como cofradía o hermandad de penitencia,

Shus Terán Reyes  |  15 de Abril de 2019 (10:55 h.)
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La localidad vive intensamente su Semana de Pasión que sin duda, constituye una de las más hermosas expresión de la imaginería del Campo de Gibraltar representadas en sus siete hermandades y su asociación Parroquial de la Virgen de La Soledad.

 

Precisamente la Dolorosa más antigua de la localidad, La Virgen de la Soledad, procesionó su sobria y enlutada figura la pasada noche de Sábado de Pasión, ya que aún no está constituida como cofradía o hermandad de penitencia, por lo que no puede procesionar durante la Semana de Pasión propiamente dicha.

 

El domingo amaneció espléndido y aseguraba que la jubilosa procesión de la Borriquita sería un éxito. En esa procesión se forja las incipientes almas cofrades envueltas en antifaces verdes, túnicas blancas, doradas palmas y ramas de olivos. Las puertas de San Francisco se abrían sobre las cinco de la tarde a una Plaza del Ángel hecha algarabía repleta de familias que tras disfrutar de la mañana dominical participaron de desfile de esta Procesión cuyo titular representa la entrada triunfante de Cristo en Jerusalén a lomos de una pollina. La imagen de Olot fue adquirida en el año 1944 por la hermandad. Desfilando en sus orígenes con María Santísima de La Paz, hasta que en el año 1984 la cofradía se independizara de la del Nazareno. A la imagen de Jesús le acompañan dos imágenes de niñas y la figura de San Pedro.

 

Un recorrido efectuado desde la Plaza del Ángel, Santísima Trinidad, Plaza de San Julián, Colón, María Antonia y Toledo, Jerez, Puerta de Jerez, Ntra. Sra. de la Luz, Sancho IV el Bravo (Carrera Oficial), Plaza de San Mateo, Privilegios, Plaza Hermanos Costaleros, Guzmán el Bueno, Plaza de Pedro Alfonso (Puerta del Mar), Santa Teresa, Reyes Católicos, Santísima Trinidad, Plaza del Ángel y a su templo a donde llegó sobre las ocho menos cuarto de la tarde. Cabe recordar que es el único paso que es portado exclusivamente por costaleras.

 

La noche se convirtió en sobriedad para que el adoquinado recibiera el desfile del Medinaceli y la Virgen de la Esperanza. Sobriedad, silencio y devoción tras un Cristo del que cuelgan infinidad de peticiones y cuyo manto se extiende en las cientos de personas que de promesas le siguen.

 

Sobre el paso, precedido por un mar de capirotes corintos, la esbelta figura del Cristo sobrecoge con su túnica blanca. La obra de Láinez Capote sobre un mar de claveles rojos y a cuyos pies llevaba un tricornio de gala, ya que es la Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras, la Hermana Mayor de honor. Tras el Cristo los sones de la Asociación Musical Sagrada Resurrección de Sanlúcar. El andar del Cristo trajo la Noche y antes de que el cielo se tornase luto, la mirada de la Virgen reclamó Esperanza. Emotiva levantá en el interior del templo antes de que el paso de palio dejase una estela verde en el adoquinado tarifeño adentrándose en ese laberinto de calles, donde los capataces y los costaleros demuestran su oficio.

 

La imagen de la Virgen es obra de Vicente Rodríguez Caso y concebida para figurar a los pies de un Cristo Crucificado, reproduce el modelo de Dolorosa de Calvario sin lágrimas y con la mirada dirigida hacia arriba.

 

A las once de la noche, el titular ganaba la carrera oficial y enfilaba el último tramo entre el silencio de las numerosas personas que disfrutaron anoche de una espléndida noche y espléndida estación de Penitencia.