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¿A quién no le gustaría un museo en Tarifa?

Un museo es mucho más que un grupo de colecciones, unos almacenes, o unas simples exposiciones. Un museo salvaguarda el patrimonio, entre otras cosas porque es su responsabilidad. Pero es que además lo difunde.

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Doríforo de Baelo Claudia. Museo del Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia/Rafa Cazalla
¿A quién no le gustaría un museo en Tarifa?

Estoy seguro que a todas aquellas personas que tengan un mínimo de sensibilidad, que quieran a su tierra, que tengan interés y ganas por aprender, les gustaría que tuviésemos, al menos, una institución sin fines lucrativos, permanente, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público, que adquiera, conserve, investigue, comunique y exponga el patrimonio material e inmaterial y su medio ambiente con fines de educación, estudio y recreo. Si es así, estarán de acuerdo conmigo en que quedarían encantados de tener y poder visitar en nuestra localidad un museo ya que, lo que acabo de exponer es la definición de museo aprobada en 2007 por el ICOM (Consejo Internacional de Museos), y que hasta la fecha sigue vigente.

 

Cuando hablamos de museo, a todo el mundo se le viene a la cabeza un edificio donde se exponen obras de arte, principalmente esculturas y pinturas. Es pronunciar la palabra museo, y rápidamente nuestra mente visualiza una sala en cuyas paredes están colgadas “Las Meninas” de Velázquez, el “Guernica” de Picasso, “Los fusilamientos del 3 de mayo” de Goya, o algún que otro bodegón de Zurbarán.

 

Pero un museo es mucho más que un grupo de colecciones, unos almacenes, o unas simples exposiciones. Un museo salvaguarda el patrimonio, entre otras cosas porque es su responsabilidad. Pero es que además lo difunde. Crea nuevos conocimientos porque una parte importante que tiene es la investigación pues, siempre pueden aparecer nuevos datos, nuevos bienes, nuevas atribuciones, nuevas relaciones… y todo esto se pone posteriormente al servicio de todos.

 

Ojo, un museo no es lo mismo que un centro de interpretación. Hay una diferencia que considero fundamental, y es que, a diferencia de los museos, un centro de interpretación no tiene como finalidad la recogida, la preservación y el estudio de objetos o bienes originales. Un museo, por tanto, requiere mayor grado de compromiso.

 

Un museo aumenta la economía local porque se eleva la oferta cultural y hace a la localidad más atractiva si cabe. Asimismo, fomenta la creación puestos de trabajo porque, un museo necesita personal especializado, cualificado, proveedores…pero también empleados que atiendan otras muchas necesidades como la recepción, el servicio de limpieza, seguridad, cafetería, e incluso tienda de recuerdos, por citar algunos.

 

Indudablemente, hay diversidad de temáticas museísticas. ¿Ideas? Sí, como es lógico, hay varias que rondan. ¿Dificultad? Económica y posible falta de ganas e interés por iniciar este tipo de proyectos. ¿Beneficios? Para empezar, dos en uno: Turismo+Educación. Es decir, además de las visitas guiadas, un museo debe proponer una serie de programas educativos en función del tipo de público, de manera que todos puedan disfrutar y aprender. En este contexto del aprendizaje, todo el que visitase nuestra localidad y quisiera aprender la historia, las tradiciones y costumbres, los bienes, las obras de arte, los productos, los artistas locales, curiosidades… lo encontrarían en un museo.

 

Si nos ponemos a buscar, lejos de tener únicamente pinturas o esculturas, podemos encontrar una cantidad ingente de piezas de diferentes épocas y diversas tipologías, es decir, orfebrería, joyería, textil, talla…; grandes hallazgos escultóricos como el “Doríforo de Baelo Claudia”, pinturas que van desde las prehistóricas del arte sureño hasta la última realizada en este mismo 2022, y un largo etcétera.

 

Pero el patrimonio es mucho más extenso y no se reduce exclusivamente a restos encontrados, u obras del pasado. En un museo podemos tener elementos que muestran el día a día de nuestra sociedad con ánimo de difundir quiénes somos, qué hacemos, o de dónde venimos. Por ejemplo, y para que se entienda mejor, podríamos ver aperos del campo, utensilios y herramientas de la pesca, videos y paneles que expliquen el arte de la almadraba; o instrumentos, letras y partituras de nuestro querido Chacarrá, con lo que divulgaríamos también ese patrimonio inmaterial que no debemos perder. Igualmente, y en relación a la divulgación, no podemos olvidar el paisaje cultural, las piezas relacionadas con la ciencia, tecnología, industria… Y es que, en los museos denominados “temáticos”, podemos incluir un área dedicado a un artista en particular y, lo que puede que a muchos os resulte llamativo, es que también haya lugar para la gastronomía o la bebida.

Todo esto y mucho más, forma parte de nuestra historia y debemos conservarla.

¿Les atrae la idea de tener un museo (o varios) en Tarifa? ¿Piensa que sería beneficioso para el municipio?

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