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Tarifaaldia

La Navidad tarifeña sabe a Cajillas y Roscón de Reyes

La confitería 'La Tarifeña' es el baluarte de los aromas y postres tradicionales que aúna tradición artesanía e innovación elaborando productos de primera calidad

Shus Terán Reyes  |  29 de Diciembre de 2018 (09:35 h.)
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La Navidad en la localidad sabe y huele a pestiños a roscos de vino y anís. Huele a una mezcolanza donde la almendra, la miel de flores, los huevos de campo y la harina de trigo cercano se unen para dar forma a cientos de productos de elaboración tradicional que sobre todo nos revelan un pasado morisco, adaptado a las creencias cristianas origen de este tiempo de adviento, de familia y paz.

 

Cuando se acercan las fechas navideñas, muchos tarifeños tienen en su memoria ese característico olor de aquellos dulces típicos que por entonces preparaban sus seres queridos, sus abuelas, sus madres. Y es que el mes de diciembre atrae el frío, pero desde las ventanas de los cálidos hogares tarifeños, se derrama, se escapa ese aroma y nos atrapan en un laberinto de recuerdos.

 

Olores que traen el recuerdo

Quién no ha pasado por la calle Silos y olido como el olor a miel caliente denotaba que Isabelita Chamizo, había comenzado a preparar los pestiños. Ese dulce elaborado con fina pasta de harina de trigo condimentada con matalahúva, frito en aceite de oliva y pasada por miel. También los roscos de limón han formado parte indivisible de la Navidad tarifeña. Esas rosquillas elaboradas con la harina, leche, huevos, limón que decoraban tardes echas clanes familiares en torno a los peroles. Las cajas de polvorones, y el turrón, no faltan en los hogares durante estos días.

A medida que pasan los años esas tradiciones se van perdiendo, pero por suerte, existen empresas pasteleras y repostera como la Confitería ‘La Tarifeña’ que, a pesar de haberse subido al tren del progreso y modernización, han sabido salvaguardar la tradición y artesanía con especial mimo y cuidado, utilizando productos de primera calidad y de proximidad que son elemento diferenciador de otras elaboraciones.

El escaparate de ‘La Tarifeña’ en la calle de la luz, es un altar del dulce navideño. Los almendrados, los biscochos, los dulces de chocolates, las pastas de presencia arabesca, comparten estanterías con barras de turrones artesanales, de toda clases y sabores, se convierten en una hipnótica atracción que hace que acudamos a adquirir y poder luego degustar estas joyas que satisface a los paladares más exigentes.

Los turrones artesanales, mantecados y los polvorones a base de nueces, aceite de oliva virgen extra, panela hechos a mano, uno a uno; son productos estrellas de las Navidades en la pastelería La Tarifeña.

 

La Cajilla

Pero por encima del turrón, de mantecados y polvorones, si existe un producto estrella de la Navidad en la pastelería La Tarifeña, ese sin duda es ‘La Cajilla’. La Cajilla es un típico dulce de almendra, de tradición andalusí. Un pastel de fina base de harina de trigo sin refinar, con huevos frescos de las últimas puestas. La utilización de esta harina y no otra, es el secreto para que el dulce coja la característica forma convexa que se aprovecha para rellenarla de pasta de almendra tapada con un glaseado de azúcar blanca glaseada.

El historiador tarifeño, Fran Terán realiza el símil de que la Cajilla es el “Taj-Mahal de los pasteles. Una Fantasía de la repostería que nos evoca épocas y culturas de donde procedemos. La cajilla es frágil como ese palacio blanco, tan frágil que con un sólo dedo derribarías sus torres y empezaríamos a relamer sus dulces muros glaseados. Al igual que el palacio fue un regalo de amor de un sultán en honor a la mujer de su vida, las cajillas de estas pastelerías es una muestra de amor de la familia Bernal Chamizo a Tarifa”.

El Roscón de Reyes

Algo que no suele faltar durante estas fiestas es ‘el roscón de Reyes’. Un dulce elaborado a modo de gran rosco o coca, a base de harina, huevos, leche tibia, naranja, mantequilla, azúcar, fruta escarchada que suele rellenarse de nata o chocolate, y decorarse con fruta escarchada. Su consumo está destinado a la mañana de ese día tan especial que es el de Reyes y su origen se remonta no a los Magos de Oriente, sino a la época romana cuando estas tortas dulces eran repartidas entre la gente con un haba en su interior. Aquella persona a la que en su porción encontraba la semilla, se le trataba como un rey durante todo el día. Hoy la tradición de encontrar la ‘haba’ o la sorpresa, trae consigo que será esa persona la encargada de costear el dulce banquete.

Ya ven, la tradición de lo dulces de Navidad está a salvo gracias al tesón, el constante e incansable trabajo de la gran familia de “la Confitería-Pastelería La Tarifeña" que desde 1956 hasta nuestros días, continúan una tradición y arte heredada que ha puesto, pone y pondrá el olor y el sabor a nuestra Navidad.