Hoy se cumplen 52 años de ‘La Ria del 70’

A las diez de la noche de un día como hoy hace 52 años la localidad experimento uno de los sucesos más convulsos de su historia moderna que pudo haber acabado en tragedia
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Desembocadura del arroyo de Angorrilla en La Caleta tras desviarse su curso en 1.889/TAD
Hoy se cumplen 52 años de ‘La Ria del 70’

 

Eran poco más de las diez de la noche de un martes día 13 de enero. Tras varios días de lluvias torrenciales que habían aumentado considerablemente el caudal del Arroyo de Angorrilla (cuyo céntrico curso por la propia Calzada, se había desviado en 1.889 hacia la desembocadura por el túnel de La Caleta para evitar las epidemias de cólera provocadas por el estancamiento del agua a su paso por el centro de la ciudad) y el muro de contención a la espalda de la antigua Guardería Municipal se convirtió en una prensa o embalse de agua, tras taponarse el referido túnel por la acumulación de forraje. El muro de contención no soportó el volumen de agua y cedió provocando una gran ola que discurrió en cuestión de minutos por el antiguo cauce de La Calzada destrozando todo a su paso.

 

Vehículos aparcados, carrillos, farolas sucumbieron a la riada que inundó viviendas, establecimientos y comercios. En una noche, el centro neurálgico de Tarifa; donde se compraba, paseaba y se hacía vida, quedó desfigurado, aunque por fortuna no se cobró ninguna vida humana.

 

El cronista Jesús Terán Gil relataba en una de sus crónicas aquel momento vivido en primera persona: “el miedo y el nerviosismo se apoderó de los vecinos que viviendo por esa zona tuvieron que coger lo imprescindible y marcharse hacia la parte alta de la ciudad o bien a casas de familiares y amigos. En el Ideal Cinema se escuchó una voz que avisaba de lo que estaba ocurriendo, los espectadores salieron asustados del cine sin saber qué dirección tomar, muchos de ellos, donde nos encontrábamos mi novia y yo, cruzamos por la calle Calderón de la Barca hacia la calle de la Luz, pudiendo contemplar desde la antigua Central de Teléfonos, donde llegaba el agua, escenas conmovedoras, como por ejemplo, un hombre que intentaba pasar hacia la calle de la Aljaranda en el Barrio de Jesús, mientras una mesa de camilla y un camión de una firma chacinera atravesaban flotando por la Calzada en dirección a la Puerta del Mar, dándose la circunstancia que mientras esto ocurría en el quirófano del entonces Hospital acababa de nacer una niña”.

 

También relataba: “Una vez que pasó la gran avalancha de agua pudimos observar como el kiosco de María Antonia, instalado junto a la Plaza de Oviedo, se encontraba empotrado en el Bar de Morilla, donde mientras pasó la avalancha de agua más de un cliente y su dueño don Luis Morilla Mayo se tuvieron que subir al mostrador del Bar. También otro kiosco había llegado hasta la Farmacia del Ldo. Checa Ceballos, teniendo que salir por un hueco del techo el auxiliar don Manuel Fernández Guardia. Más tarde vimos el estado en que se encontraban comercios como Galerías Villanueva, Tejidos Trujillo, Librería de Luis Villanueva Ruffo, Bar Central, Estanco de Pablo Manso, Bar Morilla, Relojería de Joaquín Muñoz, Pastelería de Bernal, así como las calles General Copons, Sancho IV el Bravo, la Plaza de Oviedo y las calles adyacentes Asedio, Independencia, Coronel Moscardó, Melo, Comendador, Justino Pertíñez, Florinda, Pedro Cortés, San Donato, Nuestra Señora de la Cabeza, Madre Purificación, Inválidos, Cervantes, Reyes Católicos, Guzmán el Bueno y Santísima Trinidad, parroquia de San Mateo y en la Sociedad Casino Tarifeño entre otras, e intentamos echar una mano junto a la Policía Local, Ejército, Marina y todo el pueblo de Tarifa en las tareas de limpieza del lodo que había quedado en las casas, tiendas y calles, como igualmente llevar a la Alameda los varios vehículos dañados por la riada”.

 

“En algunos sitios, y debido a que las aguas alcanzaron más de metro y medio de altura, como es en la parroquia de San Mateo, junto a la capilla de la Virgen de la Luz se conserva un azulejo con una marca cuyo texto dice "Hasta esta altura llegaron las aguas de la riada del 13 de enero de 1970". Igualmente, otro de estos azulejos estaba puesto en el Bar Sótano "H", de don Manuel Manzanero Brenes, frente del Castillo de Guzmán el Bueno”.


“Tras pasar ese día visitaron la ciudad el gobernador civil de la Provincia, don Luis Nozal López, y el presidente de la Diputación Provincial, don Antonio Barbadillo y García Velasco, entre otros, quienes en compañía del alcalde, don Juan Núñez, visitaron la zona afectada”.


En el año 2020 con motivo de cumplirse los 50 años de aquel suceso, la Oficina del Cronista preparó una exposición fotográfica en la Casa de la Cultura que con una veintena de fotografía recabadas entre particulares y de la prensa de la época, conformaba un relato gráfico de los daños ocasionados por la gran ola y que reveló el sol del día siguiente.

 

También se organizó una mesa redonda de la que participaron numerosos testigos y protagonistas que vivieron en primera persona las consecuencias de ‘La Ria’, y que relataron de viva voz aquella singular noche que pasó a los anales de la historia moderna del municipio.

 

Otras riadas

La del 1970 no fue la única riada sufrida en el centro neurálgico de Tarifa. Documentadas hay hasta otras cuatro. Las primeras nos remontan al siglo XVIII cuando todavía el caudal del arroyo Angorrilla no había sido desviado hacia la zona de la Caleta y su curso transcurría por la actual Calzada.

En pleno siglo XX, Tarifa conoció la riada de 1917 que se tornó en tragedia con la muerte de cinco personas. Sólo cuatro después, en el 1921 de nuevo la avenida del agua asoló el ritmo cotidiano con rescates y muestras de solidaridad recordadas.

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