14:02 h. Jueves, 22 de agosto de 2019

Celebrada la ‘VI Marcha de los Andarines Nocturnos de Zahara’

El evento congregó a más de 120 personas que disfrutaron de una marcha nocturna por el entorno, de Zahara, Atlanterra, El Almarchal de más de 10 kilómetros y que acabó en una barbacoa de convivencia

Shus Terán Reyes  |  18 de noviembre de 2018 (14:38 h.)
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Tarifa tiene un extenso término municipal. Tiene miles de posibilidades, pero tiene también la proximidad de otros núcleos rurales, otras poblaciones cuya visita o la participación de eventos, supone un atractivo más para disfrutar del fin de semana.

 

Los diseminados y hábitas rurales, ofrecen la posibilidad de conocer el entorno, sus gentes, sus riquezas. Y que mejor que hacerlo, disfrutando de la convivencia de nuestros desconocidos vecinos, realizando una activad sana que aglutina a la par, la actividad física, la deportiva y la social. Tal es el caso de la VI Marcha Nocturna de Zahara organizada por los ‘Andarines Nocturnos de Zahara’. Tres amigos, Kiko, Lay, y Manolo a los que les une el amor por andar y disfrutar del entorno natural del que tienen el privilegio de disfrutar.

El sábado, la ‘Nave de Perea’, -quien cada año cede este recinto para concentrar al grueso de participantes y celebrar la posterior barbacoa- comenzó a tener una inusitada presencia. Desde niños hasta personas mayores, desde gente preparada como si saliera de la sección de deportes, o del Decathlon, hasta gente de campo de toda la vida, con vara en la mano, gorrilla en la cabeza y vara en la mano. Más de un centenar de personas para disfrutar de una marcha nocturna decorada por frías rachas de levante que impidieron la lluvia y el rachear de las grandes aspas de los grandes molinos en su constante girar.

Pasaba poco más de las 18:30 horas cuando la comitiva, abierta por un vehículo de apoyo en el que ondeaba una bandera de Andalucía marcaba el camino y dictaba un ritmo ligero con el que afrontar las primeras piedras y charcos del camino. Los marchadores se arremolinaban en grupos y junto con un perro que iba y venía sin parar, se adentraron por la calle ‘María Luisa’ que no deja de ser un carril de tierra que enlaza a los pocos metros con un carril que rodea hasta tres parques eólicos y trascurre paralelamente por el arroyo del Candalar.  Cuando se había alcanzado el ‘Cortijo de Los Molinos’, completados los 3 primeros kilómetros de marcha, se realizó la primera parada de “avituallamiento”, en la que tomar un refresco ante de reanudar la marcha. Las linternas frontales llevaban ya algunos minutos encendida y las nubes habían escondido la luna creciente, y cuando ésta se asomaba tímidamente entre el manto nuboso, se dejaban ver las fantasmagóricas siluetas de los gigantescos molinos. El levante se vuelve frío

Representación tarifeña en la VI Marcha Nocturna de Zahara.

La marcha se reanudó y comenzó entonces una pequeña subida noreste con ritmo ligero para aliviar la escasa pendiente. Al sureste, el timorato brillo de la luna, acentúa la silueta de La Silla del Papa, y a sus pies, las luces nos revelan el Cortijo de Zambrana. A los cinco kilómetros, con los ‘andarines nocturnos’ siguiendo el coche-guía, y un giro de 90 grados hacia el noroeste, el camino comienza a descender y a lo lejos, entre los cardos del camino, la cercanía de los aerogeneradores siguiendo su rutinario girar, se adivinan las luces de nuestra siguiente parada, El Almarchal. El descenso de tres kilómetros se hace cómodo. Manolo y Lay, no paran de ir y venir de adelante y atrás, preguntando a los andarines cómo vamos. Algunos apagan sus linternas y se adentran en la espesura para aliviar el cuerpo. El perro, no para de ir desde la cabeza hasta el final de la marcha. No se le ve, pero las luces intermitentes colgadas a su cuello, nos lo delata.

A las 20:11 ganamos las primeras viviendas del Almarchal. El grupo diseminado, enfila las calles, saludan a algunos aldeanos apostados en la ¡peña taurina’ y apenas 5 minutos y tras 8 kilómetros de recorrido, alcanzamos el segundo puesto de avituallamiento en el Centro Cultural, que los vecinos de este núcleo rural tarifeño ceden cada año para celebrar la marcha. Es tiempo para apagar las linternas, pillar una lata de refresco y saborear una mitad de un sándwich de mantequilla, queso y jamón de york, que nos sabe a banquete. Los caminantes, se despojan de sus abrigos y disfrutan de un momento de alivio para las piernas y el tentempié. Al cabo de unos minutos de descanso Lay, con megáfono en boca avisa: -Señores en tres minutos nos vamos.-. Y así fue, apretada la braga en el cuello, arropada la cabeza, la cremallera de la chaqueta abrochada, la linterna encendida, los andarines nocturnos dejaron atrás las livianas farolas del Almarchal y se adentraron en la oscuridad del campo para completar los pocos más de 2,5 kilómetros para dar por concluida la marcha.

 

El paso se aligera, el coche-guía se distancia, y el grupo se dispersa. Antes de alcanzar el desvío, por el que nos adentramos para rodear los parques eólicos, se completa el kilómetro noveno. Ya se distingue con claridad el blanquecino techo de ‘La Nave de Perea’ salida y meta de esta aventura nocturna. Los efímeros peregrinos de la noche, van entrada a la nave. Allí son recibidos con unos refrescos y saludados por quienes han llegado antes.  En torno a dos largas masas, 122 personas se sientan para disfrutar de una cena barbacoa y charlar de la caminata y de otros asuntos. El camino de un total de que ha supuesto un recorrido total de 10,6 kilómetros, se ha completado.

 

Ahora se disfruta de una convivencia, pollo y cochino, naranjas del Tesorillo de postre. El ambiente se relaja y se liberan las piernas a los ritmos dictados por DJ Fali. La fiesta se prolonga hasta altas horas de la madrugada. A algunos nos quedan aún kilómetros por recorrer para regresar a casa, por lo que nos vemos en la obligación de acortar la convivencia y brindar con refresco por otra nueva cita, donde se una la pasión por la marcha, el amor por el entorno natural y las ganas de pasar un buen rato.

 

 

La ‘VI Marcha de los Andarines Nocturnos de Zahara’ concluyó con un nuevo éxito de participación y se realizó gracias al tesón de personas como Manolo, Lay, Kiko, Gaspar, Perea y otros colaboradores, quienes sin ningún tipo de interés más allá del puramente deportivo y social, trabajan cada año en la organización de este evento, que tiene además un componente solidario, recaudando comida y productos no perecederos para los necesitados. Una marcha nocturna para conocer las cercanías de nuestro pueblo y ampliar nuestro círculo de amistades. Gracias amigos zahareños por vuestra acogida y atención. Nos veremos en una próxima cita.