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MITOLOGIA MARROQUI EN LA NOVELA DE FRANKENSTEIN

El Buka-Báesh en las pesadillas de Mary Shelley

Durante la Edad Media en Europa la creencia popular atribuía a la presencia de los Íncubos y Súcubos a la parálisis del sueño con el fin de abusar de las víctimas . Estas mitologías nórdicas coinciden exactamente con las tradiciones y creencias del “Buka-Baésh” de Marruecos

 

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A la izquierda el cuadro 'La pesadilla' y a la derecha el ente denominado Mare/TAD
El Buka-Báesh en las pesadillas de Mary Shelley

“Tuve un sueño, que no era del todo un sueño….” Poema –Oscuridad- Lord Byron

 

En las calurosas noches de verano que disfrutaba en Táxdirt en la cábila de Beni-Chiker en Marruecos, me comentaban los lugareños -durante interminables tertulias- de la existencia del “Buka-Baésh”, como de un pequeño demonio que se situaba sobre el pecho mientras dormías con la intención de asfixiarte. Añadían al relato que si lograbas quitarle su capucha, adquirirías todos sus poderes. Este mismo demonio de la cultura popular marroquí coincide con la existencia de una entidad en el folklore nórdico conocido con el nombre de “Mare”. Esta entidad maliciosa se apoya en el pecho de las personas mientras duermen, de ahí que el término “mare” se transformaría en el idioma inglés como “nightmare” con el significado de –pesadilla-, según la web: www.mundovikingo.com.

 

En el trastorno conocido como “Parálisis del sueño”, se produce un síntoma de incapacidad de moverse al despertar que tiene lugar durante el periodo de transición entre el estado del sueño y la vigilia. Después de no más de tres minutos la parálisis cede espontáneamente. Este trastorno lo experimentan según las estadísticas entre el 3 al 6 % de la población mundial.Durante la Edad Media, en Europa la creencia popular lo atribuía a la presencia de los Íncubos (del latín Incubus, in, ‘sobre’ y cubare, ‘yacer’) durante el sueño nocturno. Esta suerte de demonios se posaba encima de las víctimas mientras dormían, con el objetivo de tener relaciones sexuales. Como contrapartida femenina encontraríamos del mismo modo a la entidad del Súcubo. Estas mitologías nórdicas coinciden exactamente con las tradiciones y creencias del “Buka-Baésh” de Marruecos.

 

Se atribuye al pintor suizo Henry Fuseli (1741-1825) haberse inspirado en el “Mare” -demonio de la mitología nórdica-, para realizar su lienzo más célebre: “La Pesadilla” – también conocido con el nombre de “El Íncubo-. Este cuadro fue exhibido por primera vez en la Royal Academy durante el Summer Show de 1782. Actualmente este cuadro está depositado en el Museo “Detroit Institute of Arts” de Estados Unidos. En la descripción del cuadro de Fuseli destaca -rodeado de tenebrosa penumbra-, la figura de una mujer desvanecida sobre el lecho con la cabeza y los brazos colgando hacia el suelo. Sobre el abdomen un horroroso íncubo (que podría ser también el Buka-Baésh) en cuclillas mirando hacia el frente. A la izquierda del cuadro, una espectral cabeza de caballo con ojos inquietantemente brillantes. A los pies de la mujer, una mesita con dos tarros que acaso contengan perfumes o láudano y un espejo orientado al íncubo. La mujer del cuadro está basada en la fisonomía de Anna Landoldt, sobrina de Johann Caspar Lavater; un amigo personal de Henry Fuseli. La atracción de Fusely por Anna era tan enfermiza que se transformó en obsesión cuando contrajo matrimonio con otro hombre.

 

Todos los amantes de la literatura gótica conocen a la perfección el cuadro “La Pesadilla” de Fuseli, y su imagen ha sido difundida y reciclada en los últimos dos siglos asentándose en el imaginario colectivo de los terrores nocturnos. De tal modo que ha influido en los escritores de literatura gótica tales como Mary Shelley – autora de la novela de Frankenstein-, de Edgar Allan Poe, Baudelaire y Lovecraft. Mary Shelley conocía perfectamente a Fuseli y su obra, pues existen evidencias que su madre –Mary Wollstonecraft Godwin- mantuvo una relación amorosa con el pintor suizo. Así se alude al cuadro “La Pesadilla” en el Capítulo VI de la novela de Frankenstein en su edición de 1818: ”Ahí estaba inerte e inanimada, arrojada sobre la cama, las piernas colgando y sus pálidas y deformadas facciones medio cubiertas por su pelo…” (Frankenstein, edición anotada- editorial Akal, 2017).

 

El lienzo de Fuseli también ha influido de igual modo en el cine como en la película de Estudios Universal de Frankenstein (James Whale 1931, con Boris Karloff) en la escena de la mujer desmayada tras la visión del monstruo, adoptando en la cama la misma posición que la mujer del cuadro de “La Pesadilla”. En la película Gothic (Ken Russel, 1986) aparece el íncubo del cuadro de Fuseli como principal protagonista de las más horribles pesadillas que inspiraron a Mary Shelley para escribir su novela de Frankenstein en Villa Diodati (Suiza), en aquel desapacible verano plagado de tormentas de 1816. Le acompañaba en aquella villa junto al lago Leman (Ginebra); Lord Byron, el doctor John William Polidori (autor del Vampiro), el poeta Percy Shelley y Claire Clairmont – hermanastra de M. Shelley y amante de Byron-. Aquel año de 1816, se llegaría a conocer como “El Año sin Verano”, pues un año antes en 1815, entró en erupción el volcán de Tambora (Indonesia) y sus gases provocaron un cambio climático con bajadas de temperaturas inauditas que duró varios años, causando una de las más terribles hambrunas del siglo XIX.

 

El pintor paisajístico inglés, William Turner (1775-1851) plasmaría  el rojizo cielo de Londres con fantásticos cuadros -con la luz del sol de poniente- atravesando la calima producida por el volcán. Las pesadillas y el clima tenebroso que crearon la novela de Frankenstein en Villa Diodati, bien pudiera haber sido creación de los íncubos o del mismo “Buka-Baésh” si Mary Shelley hubiese tenido oportunidad de haber viajado a Marruecos. (Bibliofrafía: blog –El Espejo Gótico-, “Los Monstruos de Villa Diodati” de Ricard Ruiz Garzón- Ed. Reino de Cordelia 2018).

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