La almadraba tarifeña también amenazada por el Coronavirus. Paradas biológicas, restricciones de cuotas y ahora el estado de Alarma Sanitaria

Las medidas preventivas adoptadas por el Ministerio de Pesca, unidas al cierre de restaurantes y hoteles, ponen de nuevo en jaque la actividad pesquera artesanal de la que dependen más de 50 familias

Imágenes de los ejemplares de atún capturados durante la primera levantá del pasado año/TAD.
Imágenes de los ejemplares de atún capturados durante la primera levantá del pasado año/TAD.
La almadraba tarifeña también amenazada por el Coronavirus. Paradas biológicas, restricciones de cuotas y ahora el estado de Alarma Sanitaria

 

La Almadraba tarifeña viene arrastrando desde hace una década un sinfín de vicisitudes que no solo ha mermado su capacidad de captura, sino los puestos de trabajo que generaba. Primero fueron las restricciones de pesca para poder sanear los caladeros y no exponer a la especie, el Atún Rojo del Estrecho a su desaparición y por ende a la del propio sector pesquero. Pero una vez que el caladero se saneó y que la regeneración de la especie es un hecho constatados, la Almadraba se ha visto perjudicado por el Organismo Internacional que regula la pesca del Atún, el ICATT, que desde hace años viene favoreciendo a la pesca industrial que supone las capturas del 80% de todo el atún que se pesca, y genera tan solo el 20% de toda la mano de obra. Es decir, inversamente proporcional a la pesca artesanal, que genera un 80% de todos los empleos, y solo pesca el 20%.

Pues como dice el refrán “a perro flaco, todo se le vuelven pulgas” y ahora que parecía recuperar su potencial pesquero, con un incremento de aproximadamente el 14% sobre las 284 toneladas asignadas en la pasada campaña, es decir 314 toneladas para la campaña 2020, la pandemia del COVID-19 o Coronavirus se cierne peligrosamente sobre la actividad pesquera artesanal.

Desde el pasado 17 de febrero los 50 trabajadores comenzaron con los preparos en tierra y en la actualidad, se afanan en el anclaje del complicado entramado de redes que conforman el copo para atrapar a ‘los bichos’. La idea según manifiesta Luciano Muriel, presidente del Comité de Empresa, es tener todo listo a mediados de abril. “La situación es preocupante, y no sabemos que va a pasar mañana. Por ello estamos dándonos bulla para acabar cuanto antes las labores del montaje del copo, porque si restringen cualquier actividad antes de que montemos, puede ser una ruina”, asegura Muriel.

 

Medidas contra el contagio

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, a través de la Secretaría General de Pesca y en colaboración con el Instituto Social de la Marina (ISM), ha hecho hincapié en las medidas a tener en cuenta y cómo actuar en los buques pesqueros para llevar a cabo una correcta gestión en la lucha contra el Covid-19, siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Sanidad.

 

En tal sentido esas medidas se dividen en el Control de acceso y previo embarque, el Control y Limpieza en el buque y finalmente cómo actuar ante la sospecha de algún contagio.

En el primer apartado es obligación del patrón verificar, que los trabajadores no han tenido contacto estrecho con casos posibles, probables o confirmados de Covid-19 y en caso de que exista este tipo de contacto aplazar su embarque; verificar la ausencia de sintomatología (sin tos, sin problemas respiratorios, ni fiebre); confirmar, antes del embarque, el estado general y comprobar la fiebre con un termómetro. La temperatura debe ser menor de 37ºC.

En cuanto al segundo protocolo, el que atañe a la organización y limpieza del buque, el Ministerio establece:  la utilización de pañuelos desechables y soluciones/toallitas alcohólicas; la utilización de mascarillas con nivel de protección FFP2; el aumento de la frecuencia de limpieza de instalaciones comunes, de tránsito y uso personal; la colocación de contenedores cerrados específicos para pañuelos usados; el aumento de la frecuencia de retirada de desechos; la limpieza periódica de superficies de contacto habitual como manillas, interruptores, pasamanos, escaleras, etc.; la distribución y organización para evitar la presencia en instalaciones comunes de más de 5 personas y mantener en todo caso la distancia mínima de 1,5 metros entre personas.

 

Estas medidas están especialmente indicadas para buques pesqueros de altura que se llevan días en alta mar, pero sin embargo las medidas de proximidad y de exposición son para todos, y es necesario extremar la distancia entre trabajadores y utilizar equipos de protección individual. En este sentido, Luciano Muriel, señala que “estamos utilizando mascarillas, pero en el mar y en nuestro trabajo mantener las distancias es bastante complicado” asegura.

 

Situación complicada ante el cierre de potenciales consumidores

 

No solo es el riesgo de contagio lo que amenaza a la Almadraba, otra cuestión primordial es la orden del Ministerio de Sanidad por la que declara el cierre obligatorio de hoteles, establecimientos turísticos, campings, aparcamientos de caravanas y alojamientos de corta estancia antes del próximo día 26. Y es que a la propia incertidumbre ante la llegada de los japoneses, principales clientes de las almadrabas de la zona, los segundos potenciales clientes son los establecimientos hosteleros y hostelero y ante su cierre, las ventas no están nada garantizadas. “Habrá que ver si vienen o no vienen los japoneses, pero es que además, el cierre de restaurantes y hoteles, supone un problema y muy gordo para dar viabilidad a la campaña de este años”, sentencia Luciano Muriel.

 

El pasado 4 de mayo tenía lugar la primera levantá de la campaña del 2019 que se saldó con la captura de 73 grandes ejemplares. A mediados de junio, la almadraba tarifeña daba por concluida la temporada tras más de una quincena de levantás sacando del agua alrededor de unos 180 'bichos'. Esta temporada y sus resultados.... vuelven a ser una desesperante incógnita.

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